1.-
El artista cubano
Ángel Delgado (La
Habana, 1965) presenta la
instalación Punto de Fuga.
Cuatrocientos jabones de lavar la
ropa colerados, tocados todos ellos
con una pequeña vela , se
orientan hacia la luz fugaz. Dicha
instalación refleja el drama
de la inmigración, uno de
los temas más recurrentes
en esta bienal que cada día
se puede ver en las costas canarias.
2.- La videoartista coreana Won
Ju Lim (Seúl, 1968) proyecta
Mujeres en la arena, 10 imágenes
tomadas en el parque natural de
Las Cañadas deñ Teide.
3.- Allan de
Souza (Kenia, 1974) aporta
tres dípticos fotográficos.
4.- El fotógrafo marroquí
Jaâfar
Akil (Meknés, 1968)
ofrece retratos de elementos arquitectçoncos
unificadfos bajo el título
de Contrastes.
5.- La nigeriana Otobong
Nkanga (Nigeria, 1974) protagoniza
una performance durante la que recrea
el antes y el después del
paisaje con fotografías que
va tomando en colores y repartiendo
a los espectadores.
6.- El francés Kader
Attia (Dugny, 1970) realiza
una instalación creada a
base de grandes espejos instalados
unos sobre la arena y otros sobre
la lava volcánica.
7.- El catalán Jordi
Colomer (Barcelona, 1972)
ofrece la videoinstalación
Arabian/Stars 2005, un trabajo situado
en Yemen protagonizado por personajes
anónimos que recorren la
ciudad portando pancartas en las
que se mezclan, con mucho sentido
del humos, nombres de personajes
céelebres occidentales junto
a otros yemeníes.
8.- El artista Johan
Thom (Johanesburgo, 1976)
muestra una performance de 80 minutos
realizada por un artista subido
en una montaña en la que
se mezcla tierra y lava y al que
se le van cargando las extremidades
de botellas que desprenden un fortísimo
olor a queroseno.
9.- El chileno Alfredo
Jaar (Santiago de Chile, 1956)
crea un sorprendente espacio cultural
en El Tanque , una antigua refinería
de Cepsa restaurada por el arquitecto
Fernando Martín Menis.
Alfredo Jaar
ha través de una espectacular
instalación donde rinde
un homenaje poético a los
dos niños guineanos de
14 y 15 años que en 1994
intentaron escapar de suy país
bajo el fuselaje de un avión
que tenóa como destino
Bruselas. Los dos niños
murieron congelados, pero traían
entre sus ropas una carta que
sirve a Jaar para el homenaje.