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El
catálogo
es lo único que queda
una vez que ha transcurrido la exposición
de arte tanto en las obras de arte
duraderas como en las efímeras.
Instalaciones,
acciones, happenings, performances
y otras manifestaciones efímeras
dan al catálogo
(impreso, visual, on-line) un especial
significado.
Aún
cuando estas manifestaciones puedan
repetirse, necesariamente cambiará
la inserción de espacios, la
gestualidad de los artistas, la participación
y comportamiento del público.
Es por ello que el catálogo,
deja de ser un mero complemento para
pasar a ser un documento fundamental.
La
importancia creciente del catálogo
arranca desde el momento en
que el arte vanguardista rompe con
los principios tradicionales y necesita
explicar sus motivos a la búsqueda
de un público nuevo, más
amplio.
Los
escritos de presentación que
anuncian y relatan las muestras de
arte (exposiciones) son el lugar ideal
para dar a conocer y explicar las
nuevas inquietudes de los movimientos
vanguardistas.
Las
presentaciones de movimientos, obras
y artistas aportan una serie de información,
críticas, reflexión
indispensable para entender las diferentes
manifestaciones artísticas.
La
maquetación de las imágenes
en el catálogo
ocupa un lugar preeminente
en el diseño del mismo y resulta
tan importante como el montaje de
las obras de arte en la propia muestra
(exposición, galería
de arte).
El
catálogo
es el único documento público
que permanece una vez clausurada la
exposición. Para el público
que ha asistido a la muestra, la posesión
del catálogo supone:
* La posibilidad de profundizar
en cuanto a conocimientos de lo
visto: Artista, obra, trayectoria,
tendencia, técnica...
*
Revivir posteriormente la visita
desde un punto de vista estético
ante las imágenes (antes
auténticas) ahora reproducidas
en el catálogo (impreso,
multimedia, virtual...)
*
Conservar (a través de la
evocación artística/estética)
un recuerdo de las sensaciones y
sentimientos vividos durante la
exposición.
Para
los organizadores del evento (críticos,
instituciones, publicistas), el catálogo
es un capítulo para añadir
al curriculum de su actividad o trayectoria
empresarial o/y profesional.
En
todo caso, podemos decir, que la historia
del arte se escribe, de alguna forma,
a través de los
catálogos de las exposiciones.
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